Artículos y Ensayos
La imagen impresa de 30×40
milímetros que cambio el mundo.
No soy indiferente al acontecer político, pero si me abruma la calumnia, la difamación y el miedo como herramienta para conseguir votos. Sí a usted le sucede lo mismo que a mí, le comparto e invito a leer esta pequeña reflexión, que hace parte de un trabajo de investigación que realicé sobre Posverdad, Noticias Falsas y Redes Sociales, el cual trata sobre un suceso que se desarrolló en el año 1903, cuando no existía dentro del radar de la comunicación términos como: Redes Sociales, bulos, Twitter, Facebook o “Fake News”, y que demuestra lo peligroso de hacer uso de mentiras en ambientes de debate político.
Se llama: “La imagen impresa de 30×40 milímetros que cambio el mundo”, una difusión intencional de una “noticia falsa” entre congresistas de los Estados Unidos de América, por parte del ingeniero francés Philippe Bunau-Varilla, que marcó y cambió para siempre la historia económica, social y política de dos naciones, la de Nicaragua y la de la República de Colombia.
Resulta, que el canal interoceánico de Panamá, hoy por hoy, le genera ingresos por 1.703 millones de dólares a este país de cuatro millones de habitantes, cifra que según “la historia no contada de Panamá”, descrita, entre otras fuentes en el libro “El país creado por Wall Street” de Ovidio Diaz Espino, estaba destinada a producirse en Nicaragua, pero por una decisión tomada a último minuto por parte del Congreso de los Estados Unidos, el canal se construyó finalmente en Panamá.
De no creer. Que un simple rumor, al que hoy día llamarían noticia falsa, pudiera haber cambiado para siempre la historia económica y social de Nicaragua, la del territorio departamental de Panamá y la de la República de Colombia, y que todo ello, se diera 120 años antes de que el Diccionario de Oxford, acuñara un término para definir de manera elegante la manipulación y la mentira que circula en las redes sociales, es decir, La Posverdad.
¿Pero qué fue lo que sucedió?,
Pues que a finales de 1901, después de un estudio objetivo de factibilidad, y ante el precedente de los varios fracasos de compañías francesas por construir el canal interoceánico en Panamá, se determinó por parte de la Comisión Walker del Congreso Norteamericano, que la mejor alternativa a todas luces, para unir sus costas este y oeste por vía marítima, era la construcción de un canal en el territorio de Nicaragua y no en el de Panamá.
No obstante lo anterior, para 1901, existían tierras e inversiones por 250 millones de dólares en juego, que la Compañía Nueva Francesa, quien era la entidad que intentaba construir el canal interoceánico en Panamá, no estaba dispuesta a perder por nada del mundo.
Fue entonces que la mencionada compañía decidió contratar los servicios del abogado William N. Cromwell, para que este hiciera lo necesario ante el congreso Norte Americano y los convenciera de que la mejor opción, era insistir en construir el canal en el territorio de Panamá y no en el de Nicaragua.
Para lograrlo, William N. Cromwell se apoyó entre otros aspectos, de varias apuestas financieras entre sus poderosos amigos de Wall Street, y del ingeniero Philippe Bunau-Varilla, quien difundiría la noticia falsa más “pequeñita” de ese entonces y que actuaría como el desencadenante que le pondría punto final al lugar donde se construyó finalmente el canal.
Cuenta la historia, que por esos tiempos (1902) el volcán Mount Pelée, el cual se encuentra ubicado muy cerca de Nicaragua en la Isla Francesa Martinica, la cual es parte del grupo de islas que constituyen las Antillas menores, hizo erupción y causó la muerte de cerca de 30.000 personas, destruyendo por completo la población que allí se asentaba y su puerto cañero, tragedia que para la época resonó con bastante fuerza mediática en todos los Medios de Comunicación, inclusive, en los estadounidenses.
El hecho volvería a suceder, y durante una de las sesiones del Senado Norte Americano, en donde se discutía la viabilidad del desarrollo del canal en Nicaragua, se dio una segunda erupción del volcán Mount Pelée, borrando por completo lo que había quedado de la isla (sí es que acaso algo hubiese quedado).
Bunau-Varilla hizo correr entonces, como estrategia de disuasión, la falsa noticia de que Nicaragua era una zona geológica inestable, argumento que hacía ver la inversión norteamericana en ese lugar como algo bastante riesgoso, así que aprovecharon que en Nicaragua, muy cerca de donde se pretendía desarrollar en principio el canal interoceánico, estaba ubicado el volcán Momotombo, para correr el rumor entre los Senadores Norteamericanos, de que este había hecho erupción.
La noticia fue desmentida por el Gobierno Nicaragüense, tan pronto como se la pidieron confirmar, así: “las noticias publicadas a cerca de erupciones recientes de volcanes y terremotos en Nicaragua son completamente falsas” (Schroeder Soto, s.f.).
Pero Bunau-Varilla no paró allí, y en tiempos donde no existían imágenes en 4K, FHD, HD, o Redes Sociales como Instagram, o plataformas de video como YouTube, buscó darle más relevancia a la falsa noticia de la erupción, haciendo uso de una imagen de una estampilla de un centavo, del correo postal nicaragüense.
Resulta que, en esta diminuta estampilla postal misma que esta en la imagen que les comparto, se podía apreciar el dibujo gubernamental de la fumarola de un volcán activo, misma que le hizo llegar a cada uno de los senadores norteamericanos, bajo la leyenda: «Una confesión oficial de que en Nicaragua existe actividad volcánica» (Nicaragua, 2014).
Imagínese usted, una imagen impresa en no más de 30×40 milímetros de papel, en color único café, azul, rojo o negro, sacada de contexto y acompañada de una noticia falsa bastó literalmente para tumbar todo un estudio técnico, un examen objetivo, real, presentado por los miembros de la Comisión Walker.
Pues bien, el abogado había logrado su cometido: distorsionar deliberadamente la realidad geológica nicaragüense, manipulando con una diminuta imagen sacada de contexto las creencias y emociones de los congresistas norteamericanos, e influyendo en sus opiniones y actitudes frente al voto, estos echaron para abajo cualquier estudio objetivo, dejaron de lado la verdad.
Ni siquiera los evidentes hecho de fracaso, con los que cargaban las compañías francesas en el desarrollo del Canal de Panamá y que había sido conocidos y divulgados por la prensa, pudieron ante semejante manipulación, que estaba sustentada en nada más que una imagen pobre y descontextualizada.
Imagínese entonces, lo qué se puede lograr hoy día, por un grupo de seguidores o un candidato que hace un uso inadecuado de las Redes Sociales. A lo mejor ya entiende entonces, porque su abuelita, su tía o su mamá están llenas de pánico ante las próximas elecciones.
En fin, esa “noticia falsa” cambió para siempre el rumbo de la historia y le permitió mantener a una corporación intactos sus millonarios interés económicos, dándole origen a la posterior independencia y separación del istmo de Panamá de la República de Colombia.
Con este ejemplo por demás histórico, le quiero hacer notar los graves peligros a los que está hoy enfrentada nuestra democracia, por la divulgación de Falsas Noticias.
Hoy, 118 años después y en un mundo desde luego diferente, hiperconectado y lleno de tecnologías, los efectos por estos rumores pueden tener más alcance y generar escenarios de emergencia, como los que vivimos durante las “Noches de Terror” bogotana del jueves 21 y 22 de noviembre de 2019, o los resientes vividos en el Cali que duró sitiada casi un mes. (cosas que nadie investiga)
En síntesis, este ejemplo permite hacer evidente, como una realidad objetiva que estaba soportada en hechos e investigaciones, realizada por una comisión de profesionales, había sucumbido ante una actitud, por demás humana, de resistencia emocional que negaba darles credibilidad a los datos, inclinándose hacia el timo de los 30 milímetros de papel.
Gracias por leerme, este es solo un extracto de mi investigación: “Protesta Social, en tiempos de Posverdad y Redes Sociales”.
Por: Gabriel Salazar Navarro.